Desde tiempos ancestrales, el Sol ha sido venerado como fuente de vida, expansión y despertar espiritual. Su luz ilumina lo oculto, disipa la oscuridad y nos recuerda la importancia de la autoexpresión y la confianza en uno mismo.
En astrología, el Sol rige a Leo, signo de liderazgo y creatividad, y simboliza el yo superior, el fuego interno que nos impulsa a evolucionar.