La luna, una entidad celestial de belleza etérea, encarna la dualidad entre poder y calma. Ha sido venerada a lo largo de las culturas como símbolo de lo femenino, la intuición y los ciclos de la vida. la Luna está ligada a la intuición, los sueños y el inconsciente, siendo un portal a lo oculto y lo profundo del ser. También simboliza la dualidad de la luz y la sombra, enseñándonos a aceptar nuestras facetas más ocultas y a fluir con el cambio.